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Lee sobre LA VIDA DISCIPLINADA EN TORNO A CRISTO Una vida gobernada por Cristo requiere una lealtad sin divisiones a Él.

Versículo clave Mateo 6:24

Ninguno puede servir a dos señores: porque o aborrecerá al uno o amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

¿Alguna vez ha conocido a alguien que hizo lo correcto por las razones equivocadas? Cuando ejercemos dis­ ciplinas espirituales para impresionar a los demás, tal vez estemos haciendo lo correcto, pero nuestras moti­ vaciones están equivocadas. La gente puede mirar lo que estamos haciendo y quedar impresionada, pero Dios mira profundamente dentro de nosotros. Él conoce la condición de nuestro corazón y las razones detrás de nuestras acciones externas. Jesús enseñó a sus discípulos a tener las motivaciones correctas para sus buenas obras. Cuando interiorizamos y seguimos sus enseñanzas y le damos espacio al Espíritu Santo para que obre en nuestra vida, encontraremos liber­ tad y gozo inexplicables.

La vida cristiana es una vida auténtica. La gente a menudo rechaza a Dios porque ven la vacuidad de algunos que dicen ser cristianos. Los cristianos autén­ticos deberían estar llenos de alegría aun cuando tengan dificultades. Deberían ser sinceros sobre sus luchas, enfrentándolas sin ansiedad ni temor.

Hoy aprenderemos sobre el Sermón del Monte de Jesús, específicamente sus enseñanzas en Mateo 6 acerca de servir a Dios con las motivaciones correctas, hacer de Dios nuestro verdadero Maes­tro y confiar en Dios para satisfacer todas nuestras necesidades.

Parte 1—Dar, Orar y Ayunar

□ La motivación es importante Mateo 6:1-8,16-18

En los días de Jesús, la identidad de un fariseo estaba ligada a sus prácticas religiosas. Estos líderes religiosos querían asegurarse de que la gente supiera cuán devotos eran a Dios, por lo que su supuesta piedad estaba en plena exhibición. Cuando daban dinero, lo anuncia­ ban públicamente para que todos admiraran la generosidad (Mateo 6:2). Cuando oraban, lo hacían en la esquina de la calle para que todos pudieran escuchar sus altivas palabras (v. 5). Cuando ayunaban, «[demudaban] sus rostros» para que todos supieran que estaban cumpliendo con su deber religioso (v. 16).

Dar, orar y ayunar son importantes, pero deben de hacerse por el motivo correcto. Si hacemos alguna buena obra para recibir el reconocimiento de los demás, entonces esa aprobación es nuestra recompensa completa. Otra motivación egoísta podría ser realizar una buena acción para mejorar la vida de uno. La ofrenda que honra a Dios no pregunta: «¿Qué obtendré a cambio de lo que doy?» La oración que honra a Dios debería incluir las necesidades de los demás, conforme confiamos en que Él cuidará de nosotros. Y el ayuno que honra a Dios nunca es un intento de manipular a Dios. Jesús no estaba sugiriendo que llevemos nuestra fe a la clandestinidad, sino que Él está enfocado en nuestras intenciones. Si obedecemos a Dios para recibir el aplauso de la gente, nuestros motivos se ven compro­ metidos y nuestras recompensas son temporales. Dios ha prometido recompensas eternas a aquellos que desinteresadamente canalizan Su amor y hacen sus buenas obras en secreto.

□ La manera correcta de orar Mateo 6:9-15

Nuestras oraciones revelan mucho acerca de nuestro estado de satisfacción. A veces, las oraciones son nada más que una larga lista de necesidades y deseos. Sin embargo, la ora­ ción efectiva se enfoca en la expansión del reino. Jesús no dijo que nunca debemos orar por necesidades personales, pero debemos de mantener nuestras prioridades en orden.

Las primeras palabras del Padrenuestro—«Padre nuestro que estás en los cielos» (Mateo 6:9)—establecen nuestra relación con Dios, lo que sienta las bases para la con­ versación que vendrá. La siguiente frase muestra reverencia a Dios: «Santificado sea tu nombre» (v. 9). A menudo nos acercamos a Dios como el Dador de dones (que sí lo es) o el Solucionador de problemas (que sí lo es) pero, ante todo, Él es el único Dios verdadero. Él merece nuestra adoración por esa sola razón.

En el versículo 10, Jesús ora que el reino de Dios venga a la tierra y su voluntad se haga en la tierra. La oración luego cambia a peticiones. Él espera que le pidamos que provea para nuestras necesidades, pero esas necesidades y deseos a menudo cambian a medida que reconocemos quién es Él y nos sometemos a su señorío. Esa nueva casa o ese nuevo auto pueden parecer menos importante cuando oramos por la expansión de su reino.

Parte 2—Hacerse tesoros en el cielo

□ Inversiones sabias Mateo 6:19-23

Jesús advirtió: «No os hagáis tesoros en la tierra» (Mateo 6:19). Los cristianos deben admi­ nistrar las finanzas sabiamente, teniendo en cuenta que, si nuestra seguridad se basa en nuestra riqueza, nos estamos engañando a nosotros mismos. Las posesiones se deprecian y pueden ser robadas. No importa cuán seguras parezcan nuestras inversiones, pueden desaparecer en un momento. Sin embargo, Jesús ofreció una inversión que siempre da un rendimiento. Cuando usamos nuestras finanzas para ayudar a traer personas al Reino, acumulamos una recompensa eterna.

Los lugares que las personas eligen para invertir sus recursos revelan la condición de su corazón (v. 21). Jesús ilustró esto al describir ojos sanos y enfermos (w. 22,23). Aquellos con ojos sanos están llenos de luz y ven oportunidades para expandir el Reino e invertir sabiamente. Aquellos con ojos enfermos están consumidos por la oscuridad y no ven las necesidades a su alrededor. Tristemente, algunos cristianos están tan ocupados acumu­ lando riqueza personal que sus ojos están ciegos a las necesidades espirituales.

□ ¿Siervo de Dios o del dinero? Mateo 6:24

Los cristianos a menudo se refieren a Jesús como «Señor y Salvador», pero si Jesús es ver­ daderamente nuestro Señor, elegiremos obedecerle y servirle solo a Él. Afirmar lealtad a Jesús no significa nada si las elecciones de vida de una persona revelan que sirve a un amo diferente. La mentalidad consumista de hoy se opone a los valores del Reino, y estamos llamados a dejar atrás la búsqueda de tesoros temporales.

Si basamos nuestras elecciones en «lo que podemos pagar», es probable que estemos permitiendo que el dinero nos controle. Dios no está limitado por nuestras cuentas ban­ cadas, y Él nos mostrará el mejor camino a seguir a medida que le obedecemos. Jesús usó la frase «No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24) para mostrar la poderosa atracción de la riqueza. Si no permitimos que Dios nos guíe en esta área, nos veremos consumidos por el dinero. Jesús es claro: «No puedes servir a Dios y estar esclavizado al dinero» (n t v ). Su uso de las palabras amor y menosprecio (amor y odio, n t v ) muestra la incompatibilidad entre una mentalidad del Reino y una mentalidad materialista.

Parte 3-Confiar en la providencia de Dios

□ Fe en Dios Mateo 6:25-32

Parte de la batalla espiritual entre desear cosas materiales y cosas eternas está relacionada con nuestra visión de Dios. Si creemos que Dios se preocupa por nosotros, que sabe lo que necesitamos y que suplirá esas necesidades, no hay razón para preocuparse. El padre alimenta a los pájaros y viste a los lirios. Si los animales y las plantas están tan bien cuida­ dos, ¿no podemos confiar en el Padre para que también nos provea a nosotros? Nuestra respuesta está ligada a nuestra fe. Cuando nos preguntamos si Dios nos proveerá las cosas que necesitamos para sobrevivir, revelamos la poca fe que realmente tenemos en Él.

Jesús no estaba diciendo que sus seguidores no deberían esforzarse en trabajar y en planificar. Más bien, se estaba refiriendo a la ansiedad que proviene de no confiar plena­ mente en Dios. La preocupación muestra que realmente no creemos que nuestro Padre Celestial nos dará lo que necesitamos. Gastar tiempo y energía preocupándose por las necesidades básicas es el comportamiento de las personas que no conocen a Dios. Jesús nos llamó a tener confianza en nuestro Padre Celestial. Él sabe lo que necesitamos, tiene el poder para proporcionarlo y nos ama lo suficiente para hacerlo.

□ Poner a Dios primero Mateo 6:33,34

Los creyentes deben (1) «[buscar] primeramente el Reino de Dios» y (2) vivir en «su justicia» (Mateo 6:33). «Reino» indica el cumplimiento de la voluntad de Dios, y «justi­ cia» enfatiza un compromiso con la santidad que afecta cada pensamiento, motivación y acción. Jesús enunció el principio que se estableció en el Huerto del Edén: Si los seres humanos buscan las prioridades de Dios y viven en justa obediencia, Él proveerá para todas sus necesidades. Buscar el reino y la justicia de Dios nos libera para servir a las per­ sonas y a Dios conforme confiamos en que Él suplirá nuestras necesidades.

Mateo 6 cierra con la instrucción de Jesús de dejar atrás el pasado y no preocuparnos por el futuro (v. 34). No hay nada de malo en planificar para el futuro, pero Jesús nos dijo: «No os afanéis por el día de mañana». Nuestro Dios creó y sustenta todo, y Él puede cuidar de esos que humildemente lo siguen un día a la vez.

¿Qué nos dice Dios?

Seguir fielmente a Dios significa confiar en Él y servirle con las motivaciones correctas. Las disciplinas espirituales como dar, orar y ayunar no son para impresionar a los demás, ganar el favor de Dios u obtener lo que queramos. En cambio, nos equipan para servir mejor a Dios y expandir el reino de los cielos.

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Por AsambleasMEX

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