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RETENIENDO LA CONFIANZA una poderosa enseñanza que te ayudará a ser victorioso

Cita Base:HEBREOS 3:12-14

12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. 14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,

INTRODUCCIÓN

Cuando tenemos demasiados problemas, nuestra fe se tambalea, cuando no tenemos recursos materiales la desesperación toma lugar en nuestra mente y corazón, cuando el amor nos falla la desilusión forma parte de nuestra vida diaria.

¿Cómo afectan los cambios en nuestro entorno nuestra confianza en Dios en el día a día? ¿Cómo prueban las limitaciones presentes lo que hay dentro de nuestros corazones? ¿Cómo afectan nuestra vida devocional?

(Topico 1)

1- LA INCREDULIDAD QUE ACECHA

 

Después de exponer la supremacía de Jesús en pasajes anteriores,(hebreos 3:12-14) ahora el autor exhorta. Para ello antepone a la exhortación un fragmento del Salmo 95 como advertencia de no caer en el error y en la desobediencia de los padres ante las cosas presentadas sobre Cristo.

  1. ¡Cuidado, hermanos!

La exhortación comienza con la indicación Mirad, del verbo griego blepo que señala la idea de ver con intención y mente analítica para lograr percibir algo a través de una contemplación intensa y así guardarse del peligro o error.

Considerando como antecedente la conducta de los antepasados en el desierto, incluso siendo evidente la pre­ sencia y el poder de Dios en medio de ellos, se afirma: ¡Es necesario estar alerta! No sea que nosotros caiga­ mos en similares conductas de rebeldía, aun teniendo revelaciones más grandes de su amor y sus propósitos. Este Mirad no es un evento aislado y contingente, no es un acto “por si acaso”; sino presenta el hecho de que segura­ mente en el camino habrá peligros y amenazas a nuestra fe en Dios, por lo que hay que estar atentos en cualquier momento y en cualquier lugar.

B)-. Corazón malo de incredulidad

El peligro al no estar alerta es que nuestro corazón se vuelva malo e incrédulo. La palabra griega que se traduce como malo en este pasaje es poneros y refiere un mal que produce trabajos, dolor y tristeza, es decir algo que es perjudicial y lleva a la ruina.

Luego, para señalar la falta de fe se emplea corazón de incredulidad, que es un hebraísmo (forma literaria propia de la escritura judía para darle belleza poética a un escrito). Con este hebraísmo se expresa la actitud de la persona que aprueba el desconfiar de Dios.

Entonces, la falta de fe en Dios trae dolor, tristeza, pérdida y ruina; es el origen de los pecados y las dolencias que la humanidad ha sufrido (Génesis 3:1-6).

C). ApostasíaLa desconfianza en el Señor acarrea el apartarse de él. Ésta llevó a la primera apostasía y seguirá alejando a las personas de Dios. La palabra “apostasía” hace referencia a apartase, a la negación o abandono de la fe. El escritor de la epístola señala que la incredulidad da como obra final el apartarse de la fe. De allí la urgencia a estar siempre pendientes, pues el riesgo a lo largo de la carrera es el mismo.

No es un llamado exclusivo para un recién convertido o cristiano con poco conocimiento bíblico o teológico ¡Este llamado es para todos! Hasta los más fieles creyentes, los hermanos con mayor trayectoria y los más prepara­ dos corren el riesgo de apartarse si descuidan su fe en el Dios verdadero. Pablo decía a los corintios: el que piensa estarfirme, mire que no caiga (1 Corintios 10:12). Ya los gálatas: considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado (Gálatas 6:1). Lo que él dijo a Timoteo es una gran verdad: Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe {1 Timoteo 4:1).

2 – EL ALIENTO MUTUO

Después de presentar la exhortación, que algunos consideran el resumen de toda la carta a los Hebreos (3:12), se da una indicación para contrarrestar la amenaza constante de caer en la incredulidad. Se introduce con la palabra antes, del griego alia, que se pudo traducir como pero, más bien, sino, en cambio, al contrario, es decir como una acción contraria al apartarse y dejar que otros se aparten.

  • Exhortación mutua

La palabra exhortaos viene del verbo griego parakaleo que es la misma raíz de paracleto, la cual se emplea en rela­ ción con el Espíritu Santo (Juan 14:16). Esta palabra refiere la acción de llamar a alguien para acompañar de manera cercana a otra, consolar, alentar, animar, confortar, exhortar o exigir. Así, se insta a animarse y edificarse unos a otros (1 Tesalonicenses 5:11), para que ningún creyente se aparte y se pierda.

La expresión presentada en la Biblia sobre el hecho de que no es bueno que el hombre esté solo (Génesis 2:18), redunda en este pasaje y permea los evangelios y las epístolas en las que se expresan acciones precisas acompaña­ das de la frase unos a otros.

La fidelidad a Dios es un asunto individual, pero que no nos exenta del deber y privilegio de alentarnos entre hermanos a fin de continuar. Aun cuando contamos con la presencia del Espíritu Santo ministrando nuestras vi­ das, el escritor de la carta nos insta a ser instrumentos del Espíritu en este mismo ministerio.
B. Hoy y cada día

Todos necesitamos la compañía de un hermano en Cristo que nos anime y ayude en los momentos críticos. El hoy implica actuar mientras tengamos vida y oportunidad para motivar a otros. La exhortación mutua debe realizarse mientras hay tiempo, en el presente, a cada instante y de manera continua. Debemos recordarnos la importancia de confiar en Dios y de obedecerle. Lo que no hicimos ayer ya no se podrá reponer y el mañana no es algo que poda­ mos asegurar; hay que aprovechar al máximo el presente.

  • Un corazón duro

Ninguno de vosotros se endurezca. El escritor lo presenta con una figura: endurecimiento. El pecado envuelve a los individuos y los vuelve obstinados en el error. El llamado es que ni uno sólo caiga en tal condición a causa del poder en­gañoso del pecado. La obstinación, de acuerdo con Oxford Lenguages, es permanecer excesivamente firme en una idea, intención u opinión, generalmente poco acertada, sin considerar otra posibilidad. También se le denomina terquedad.

No dudemos en impulsarnos a lo bueno, y no permitamos que el corazón de ninguno desfallezca en su debilidad y en la trampa del pecado.

III. LA CONFIANZA DEL PRINCIPIO

Se cierra la exhortación con un recordatorio conectado con la conjunción porque, estableciendo con ello una causa o razón para lo dicho anteriormente, que da sustento al consejo y refuerza el ánimo de los lectores.

  1. Participantes de CristoPorque somos hechos participantes de Cristo. La palabra participantes es un adjetivo que significa partícipe de, y como sustantivo se refiere a compañeros o socios. En Hebreos 1:9 se tradujo como compañeros, y como partici­pantes en Hebreos 3:1, 3:14 y 12:8. Somos partícipes del llamamiento celestial (Hebreos 3:1), con ello de la gracia (Filipenses 1:7) y de los bienes espirituales (Romanos 15:27). Pero esto incluye también participar de la disciplina (Hebreos 12:8) y de los padecimientos de Cristo (1 Pedro 4:13).

El precio de nuestra participación de Cristo ya fue pagado, es un hecho consumado; pero es necesario perma­necer en él en confianza y obediencia, para hacer efectivo este privilegio de los santos en la participación de su Espíritu, su carácter, su justicia y su vida.

4- La confianza del principio

Retengamos firme hasta elfin nuestra confianza del principio.

 Las personas a veces piensan que la con­ fianza es un asunto de poca importancia; que en la vida cristiana basta con obedecer o simplemente hacer las cosas correctas. Pero este pensar puede traer sigilosamente la desconfianza y convertirnos en practicantes mecánicos.

Toda relación entre individuos requiere confianza para que sea sólida. ¿Cómo obedecer con sinceridad a un dios en quien no se confía? El llamado es a mantener firme la confianza amorosa, voluntaria y sincera a nuestro Señor y Salvador, como cuando se agarrada una bandera de su asta para mantenerla firme a pesar de los fuertes vientos. La obediencia y la confianza serán la prueba de nuestra fe.

CONCLUSIÓN

La obra de Cristo nos coloca en una posición de privilegio incomparable; sin embargo, debemos confiar en Dios y en su obra a lo largo del camino para gozar de ello plenamente y por la eternidad. Las adversidades actuales pue­ den inquietarnos, pero es necesario que no perdamos la confianza en Dios al acercarnos a él (Hebreos 11:6). El examinar nuestra vida de devoción y meditar sobre nuestra confianza en el Señor es una exigencia en todo tiempo para no desviarnos: en tiempos de cambio, ajuste, necesidad, enfermedad, etc. Animémonos unos a otros con el propósito de permanecer todos los días de nuestra vida en la confianza firme y sincera que un día nos acercó al Señor de nuestra salvación ¿La confianza del principio aún sigue viva y en crecimiento en nosotros?

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Por AsambleasMEX

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